¿Qué es el queso Manchego?

Aunque en ocasiones nos puede llevar a equivocarnos, el queso manchego no es simplemente el queso que se produce en La Mancha. Esto es un error de concepto que muchas veces se tiene, y que no es del todo exacto.

El queso manchego está respaldado por una Denominación de Origen que regula la producción y la distribución de este tipo de queso. Eso significa, que no todos los quesos pueden considerarse manchegos, aunque hayan sido producidos en Castilla la Mancha. Para que un queso pueda ser considerado manchego, debe de cumplir una serie de requisitos que respeten su Denominación de Origen.

Características del queso manchego

El requisito más importante que deben de cumplir todos los productores certificados, es que el queso se debe elaborar solo y exclusivamente con leche de oveja de raza manchega. No puede contener ningún otro tipo de leche, ni mezcla de varias.

La leche también debe de cumplir los siguientes requisitos analíticos:

  • Materia grasa: 6,5% mínimo

  • Proteína: 4,5% mínimo

  • Extracto seco útil: 11% mínimo

  • Ph: 6,5-7

  • Punto crioscópico: ≤ a -0,550 ºC

  • Ausencia de productos medicamentosos

Es conveniente también decir, que el queso manchego puede elaborarse tanto con leche pasteurizada, como con leche cruda, siempre y cuando se cumplan los requisitos anteriores.

Además, como su Denominación de Origen nos indica, el queso tiene que producirse en el territorio designado, que en este caso, es una parte de Castilla la Mancha, pero no el territorio completo.

Sin embargo, los fabricantes de queso manchego tienen la libertad de presentar su queso en diferentes curaciones y con diferentes tratamientos en la leche.

¿Qué curación tiene el queso manchego?

La maduración mínima del queso manchego es de 30 días si tiene un peso igual o inferior a 1,5 kg, y 60 días para el resto de formatos. No obstante, atendiendo a su maduración el queso manchego puede ser:

  • Semicurado: 3 meses de maduración o más.

  • Curado: 6 meses de maduración o más.

  • Viejo: 12 meses de maduración o más.

¿Cómo distinguir el queso manchego?

Si piensas comprar un queso manchego, tienes que fijarte en 2 claros distintivos para asegurarte de que se trata de un auténtico manchego.

El primero es la etiqueta del Consejo Regulador, que deberá ir con su logotipo, numerada y seriada, garantizando así que se han cumplido los controles de calidad.

etiqueta queso manchego

También aparecerá en la cara posterior del queso una placa de caseína, donde se podrá leer el término Manchego. La placa de caseína del queso manchego actúa como su carné de identidad. De hecho, esta placa ha sido recientemente modificada. A continuación puedes ver la placa de caseína que se venía utilizando desde que se concedió esta denominación de origen allá por 1.985:

placa de caseina

La nueva placa de caseína tiene forma de corona circular para que cualquier porción, pueda ser identificada mediante este emblema.

Además, si el queso está elaborado con leche cruda, puede aparecer la palabra “artesano” o “artesanal”.

Así que, si sigues estas sencillas indicaciones, serás capaz de distinguir rápidamente el queso manchego del resto de quesos del mercado.

¿Cómo conservar el queso manchego?

El queso manchego es un manjar excepcional que necesita ciertos cuidados para su correcta conservación.

Si necesitas conservarlo durante no mucho tiempo, puedes envolver bien el queso en film transparente o en una quesera para que no se reseque ni se agriete y guardarlo en el frigorífico, preferiblemente en la parte baja del mismo, cerca de la zona de las frutas y las verduras.

Las piezas de queso enteras también pueden conservarse siguiendo este método. Se envuelven en film transparente o papel encerado, y se depositan en la parte baja de la nevera. En este caso, es recomendable darle la vuelta al queso cada 8-10 días.

Si introduces las cuñas de queso en recipientes herméticos, conseguirás una conservación más duradera. Un consejo:

Guarda el queso manchego en un recipiente hermético junto con un trozo de pan seco. El pan absorberá la humedad protegiendo al queso de la formación de mohos o de un secado excesivo. Eso sí, acuérdate de cambiar el pan cuando esté recubierto de moho.

Si es invierno, y la temperatura fuera del frigorífico es baja, puedes dejarlo fuera sin refrigerar, pero no suele ser lo normal, ya que este es un tipo de queso que necesita temperaturas más frescas.

Y si necesitas conservar el queso durante mucho más tiempo, una opción es introducirlo en aceite de oliva. Así conseguirás conservar el queso manchego durante mucho más tiempo y en condiciones óptimas.

Una vez que vayas a consumirlo, saca el queso del frigorífico al menos media hora antes de consumirlo para que se atempere y puedas apreciar todos sus matices. Si está frío no serás capaz de disfrutar plenamente de una de las mejores variedades de queso del mundo.

¿Cómo combinar el queso manchego?

El queso manchego se presta a multitud de usos. Es tan sabroso que puedes consumirlo solo como tapa o incluirlo en una tabla de quesos. También se puede utilizar en ensaladas para darles un toque singular.

Los mejores acompañantes de un queso manchego son los frutos secos y el membrillo, y todo ello amenizado con un buen vino tinto, para conseguir una experiencia inigualable a todos los sentidos.

Otra forma de disfrutar del queso manchego para los más inquietos en la cocina, es cortarlo en forma de cubitos, cubrirlo con huevo batido y pan molido, para después freirlo y conseguir un aperitivo delicioso.

Ahora ya conoces toda la información del queso manchego y seguro que te han entrado ganas de probar estos consejos que acabas de leer, y en nuestra tienda podrás encontrar todas las variedades de queso manchego que harán las delicias de tu paladar:

¡Elige el que más te guste!